Publicidad

Ley de Conmutación de Penas: ¿Puerta a la Impunidad en Chile?

Image

La reciente aprobación en el Senado del proyecto de ley (Boletín N° 17.370-17) que permite la suspensión y el cumplimiento alternativo de penas privativas de libertad ha generado una profunda controversia en el ámbito político chileno. Este proyecto contempla la posibilidad de que los condenados que padecen enfermedades terminales, tienen discapacidades graves o superan una cierta edad puedan cumplir sus penas en reclusión domiciliaria total, bajo premisas de «humanidad y reinserción social». Sin embargo, esta iniciativa, ahora en manos de la Cámara de Diputados, ha sido tildada de aberración jurídica por numerosos parlamentarios del progresismo, quienes advierten sobre el peligro de abrir las puertas a la impunidad para delincuentes condenados por crímenes graves.

Publicidad

Uno de los puntos más críticos del proyecto radica en su posible impacto sobre los derechos de las víctimas y la percepción de justicia en el país. Aunque sus proponentes sostienen que el sistema penitenciario chileno precisa de una reforma integral, los opositores señalan que la ley podría beneficiar a condenados por violaciones graves a los derechos humanos, particularmente aquellos recluidos en instalaciones como Punta Peuco. La participación de estos individuos en las modalidades de cumplimiento alternativo suscita un debate sobre la justicia transicional y los compromisos internacionales de Chile, además de plantear interrogantes sobre la moralidad de suavizar penas para quienes han cometido delitos tan atroces.

Algunos parlamentarios han expresado su rechazo al proyecto, cuestionando su viabilidad y el costo que podría implicar en términos de recursos públicos. El diputado Jaime Araya, por ejemplo, exigió explicaciones al sector de la derecha sobre el financiamiento de esta ley y advirtió sobre las posibles prioridades que se estarían perdiendo, argumentando que mientras se están discutiendo beneficios para reclusos, miles de niños vulnerables aún carecen de atención del Estado. Esta dicotomía en las prioridades del proceso legislativo se ha vuelto un punto central en la crítica a la nueva normativa, que algunos consideran como un intento de desvirtuar el significado de la justicia.

La diputada María Francisca Bello instó a la ciudadanía a recordar las votaciones relacionadas con este proyecto, destacando la contradicción política que supone buscar garantizar la seguridad ciudadana mientras se promueven beneficios para quienes han cometido delitos graves. Desde su perspectiva, la seguridad debe centrarse en la protección de las víctimas y no en aliviar el sufrimiento de los perpetradores. Este debate sobre la seguridad y la justicia ha puesto en el centro de la discusión no solo la efectividad del sistema penal, sino también la ética de las decisiones que se tomen en el Congreso.

Finalmente, la diputada Lorena Fries denunció que el verdadero propósito de la ley es favorecer a criminales de lesa humanidad al suavizar las condiciones de su cumplimiento de condenas. Fries advirtió que este proyecto representa una forma de avanzar hacia la impunidad disfrazada de argumentos humanitarios y la necesidad de reintegración social. La oposición ha calificado el proyecto como un «mamarracho jurídico», sugiriendo que su finalidad es diluir la severidad de las penas para violadores de derechos humanos, abriendo así una brecha peligrosa que podría poner en riesgo la credibilidad de la justicia en Chile y el bienestar de sus ciudadanos.

Siga leyendo sobre este tema:

Scroll al inicio