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Los Guaraníes y el Fútbol: La Historia que los Ingleses Ignoran

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Recientes hallazgos históricos han puesto de relieve el hecho de que el balompié tiene raíces mucho más antiguas de lo que se pensaba. Según documentos encontrados en los archivos jesuitas y destacados por la Revista Minga Ancestral, el pueblo guaraní ya practicaba un deporte conocido como manga ñembosarái, que involucraba el uso de los pies para jugar con una pelota, desde el siglo XVII. Este descubrimiento ha reavivado el debate sobre los orígenes del fútbol, especialmente en el contexto de la próxima Copa Mundial de Fútbol 2026 que se celebrará en Norteamérica. La historia pone en tela de juicio la narrativa predominante que atribuye la invención del fútbol moderno a Inglaterra, con la creación de la Football Association en 1863.

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El registro más antiguo del manga ñembosarái, según el sacerdote jesuita Antonio Ruiz de Montoya en su diccionario «Tesoro de la Lengua guaraní» de 1639, describe un juego que se desarrollaba en la misión de San Ignacio Guazú. Este deporte consistía en mantener una pelota de goma elástica en el aire solo con los pies, algo que, con el tiempo, ha sido considerado como una de las primeras formas del fútbol. La investigadora Margarita Miró, quien ha estudiado esta tradición, indicó que el objetivo del juego era mantener la pelota en constante movimiento, y que el equipo que perdía era el que más pronto se cansaba, un concepto completamente diferenciado del fútbol que conocemos hoy.

El Vaticano, a través del periódico oficial L’Osservatore Romano, también ha reconocido la contribución de los guaraníes al desarrollo del fútbol. En un artículo publicado durante el Mundial de Sudáfrica en 2010, se afirmaba que existía un testimonio que sugiere que un juego similar al fútbol moderno estaba presente en el Paraguay del siglo XVII. Esto resalta la importancia de revisitar la historia de este deporte no solo desde la perspectiva de los países occidentales, sino también reconsiderar las aportaciones de las culturas indígenas, que a menudo han sido pasadas por alto en el discurso histórico.

Las instituciones deportivas, como la CONMEBOL, no han quedado al margen de este debate. En un informe de 2014, se documentó que los guaraníes ya jugaban una forma de fútbol al momento de la llegada de los jesuitas en el siglo XVII. Las autoridades paraguayas, incluyendo a funcionarios del Gobierno, han destacado la relevancia de esta historia como una forma de enaltecer el patrimonio cultural guaraní. En este contexto, Máximo Génez, un miembro de la comunidad guaraní, ha sugerido que la idea de fútbol moderno podría haber sido inspirada por los guaraníes, quienes posiblemente fueron vistos jugando en España.

Otro aspecto fascinante del juego guaraní es la fabricación de la pelota. Utilizando la resina del árbol mangaisí, se creaba una pelota con un material similar al caucho, que se hacía soplando a través de una bombilla de bambú para darle la forma adecuada. Esta tradición no solo refleja la habilidad y creatividad de los guaraníes, sino que también plantea la posibilidad de que este conocimiento haya influido en la fabricación de pelotas de fútbol en otras culturas. A medida que se aproxima la Copa Mundial de 2026, la historia del manga ñembosarái invita a redescubrir el legado del fútbol y a reconocer a los guaraníes como sus auténticos pioneros.

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