La cantante chilena MAW ha dado un paso audaz en su carrera musical con el lanzamiento de su primer EP titulado PRISMA, una obra que no solo refleja su evolución artística, sino que también se erige como un fuerte manifiesto sobre las dificultades que enfrentan las mujeres en la industria musical. A través de este EP, MAW busca romper con los estereotipos establecidos y arrojar luz sobre la realidad que muchas artistas autogestionadas, como ella, viven a diario. La artista es clara en señalar que el obstáculo principal no radica en la falta de talento femenino, sino en la falta de escucha que enfrentan las mujeres por parte de un sector aún dominado por hombres.
En su discurso, MAW enfatiza la presión que sienten muchas mujeres en la música por ‘masculinizarse’ para ser tomadas en serio. El entorno es tan competitivo y cerrado que las artistas se ven forzadas a adoptar actitudes que no reflejan su autenticidad, afirmando que el requisito implícito es ser ‘una más de los cabros’ para poder ingresar al circuito. Esto pone de manifiesto un sesgo que perpetúa la desigualdad de género en el acceso a oportunidades, desafiando a las nuevas generaciones de mujeres a buscar espacios donde puedan ser valoradas por su talento y creatividad, y no por cumplir con estándares preconcebidos.
La experiencia de MAW también revela momentos de hostilidad y vulnerabilidad que muchas mujeres en la música enfrentan. Desde la inseguridad de trasladarse solas en horarios nocturnos hasta la presión por consumir drogas en un entorno muchas veces tóxico, su testimonio es un eco de las vivencias de numerosas artistas. En este sentido, destaca que frecuentemente se siente invisible en reuniones donde los hombres dictan la conversación, lo que a menudo la lleva a necesitar la presencia de su padre para ser escuchada. Esta situación no solamente afecta su carrera, sino que también expone la cultura dañina que normaliza tales actitudes.
MAW critica la falta de conciencia y empatía que existe en la mayoría de los hombres en la industria, quienes no comprenden cuán vulnerable puede llegar a sentirse una mujer en ese entorno. Ella considera que esta desconexión hace que sea más difícil para las artistas femeninas ganar reconocimiento y que, al mismo tiempo, se sientan desalentadas. A pesar de estos desafíos, la resiliencia y la disciplina han sido pilares en su camino hacia la autogestión, un enfoque que le ha permitido crear su música y llevar su mensaje al público sin comprometer su visión artística.
El EP PRISMA, que fusiona pop y urbano bajo la producción de Nicolás Chávez, no solo es un testimonio de su viaje, sino también una fuente de inspiración para quienes se sienten perdidos en su propio camino. Con seis canciones, MAW invita a sus oyentes a reflexionar sobre sus propias luchas y a encontrar la fuerza para seguir adelante. A través de su música, busca empoderar a otras mujeres, enviando un claro mensaje de que, a pesar de los prejuicios y obstáculos, es posible abrirse paso en la industria musical y ser escuchadas por su verdadero valor.



