La solicitud de término anticipado del proyecto Parque Eólico Mirador del Sur, presentada por vecinos y comunidades indígenas de Maullín, Puerto Varas, Puerto Montt y especialmente Los Muermos, ha levantado serias preocupaciones sobre el impacto ambiental y la idoneidad del estudio de impacto ambiental (EIA) presentado por la empresa Factory Energía. En una reunión celebrada el martes ante el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), los solicitantes argumentaron que el EIA carece de los antecedentes suficientes para una evaluación adecuada y transparente de las consecuencias que podría acarrear el proyecto en el entorno natural, poniendo en entredicho la viabilidad de esta iniciativa industrial en una región con rica biodiversidad y recursos hídricos.
Uno de los elementos más destacados de la denuncia es la supuesta fragmentación del proyecto en varias partes, donde los habitantes sostienen que tres proyectos diferentes en la zona son en realidad un único proyecto mayor, fraccionado artificialmente para evadir los requisitos regulatorios más estrictos. Esta denuncia fue respaldada por técnicos y comunidades locales, quienes instaron al SEA a analizar la cuestión con un enfoque crítico y riguroso para evitar que la falta de regulación permita que se comprometan recursos vitales para el bienestar humano y ecológico.
El agua potable y los recursos hídricos son otro punto crucial en este debate. Los denunciantes subrayan que el proyecto no proporcionó información suficiente sobre el impacto que tendrá en las napas subterráneas y el flujo hídrico de la Cordillera del Sarao, donde la instalación de aerogeneradores requeriría extracción de agua. Esta situación resulta alarmante, especialmente considerando el papel crítico que juegan estas fuentes de agua en la agricultura y el consumo humano en la región. La falta de claridad en los estudios de impacto también ha sido señalada como un incumplimiento grave, lo que ha llevado a los residentes a exigir respuestas contundentes por parte de las autoridades competentes.
Las comunidades indígenas han expresado su inquietud particularmente en relación con el lawen, plantas medicinales de gran importancia para su cultura y espiritualidad. El impacto potencial de las enormes torres de más de 200 metros, así como la construcción de líneas de transmisión, podría afectar especies de flora nativa esenciales para su cosmovisión. Esto ha llevado a los pobladores a exigir que se respete su patrimonio cultural y biológico, argumentando que cualquier desarrollo industrial no debe sacrificar la integridad de su entorno natural y sus tradiciones milenarias.
Además de las preocupaciones medioambientales, la congestión vehicular generada por el proyecto se ha convertido en una cuestión crítica. Se estima que la construcción del parque eólico podría verse acompañada de alrededor de 2.000 vehículos diarios, lo que representa una carga significativa para la infraestructura vial. Sin un plan de mitigación adecuado, los vecinos anticipan prolongados retrasos en los trayectos rurales, lo que podría afectar aún más la calidad de vida en la región. Por ello, han decidido llevar ante la Contraloría las irregularidades administrativas que consideran perjudiciales, ya que no se ha pronunciado sobre el estudio de impacto por parte de entidades clave como la SEREMI de Medio Ambiente y el SAG. La comunidad organizada de la Cordillera del Sarao espera que estas preocupaciones sean consideradas seriamente por el SEA, con el fin de detener una iniciativa que perciben como invasiva y carente de beneficios reales para las familias del sur del país.








