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Película Moscas: Reflexiones de Fernando Eimbcke sobre el Cine

El director mexicano Fernando Eimbcke, conocido por sus aclamadas obras «Temporada de Patos» y «Club Sándwich», regresa a la pantalla grande con su última película «Moscas», la cual ha permanecido guardada durante 20 años. Esta obra, que se estrenará en Chile el próximo 2 de julio a través de MUBI, es un viaje introspectivo que explora el humor, el duelo, la infancia y la soledad. Protagonizada por Teresita Sánchez, Bastián Escobar y Hugo Ramírez, «Moscas» está rodada en blanco y negro, lo que potencia su narrativa rica y emocional, y ofrece una mirada renovada y crítica sobre la sociedad contemporánea.

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La visión de Eimbcke sobre el cine se centra en el poder del humor como un medio para abordar situaciones dolorosas de manera digna y tierna. Durante el proceso de escritura con Vanessa Garnica, el director reflexionó sobre la importancia de equilibrar el dolor con momentos de humor, similar al estilo de Chaplin o Kiarostami, lo que otorga a las historias un profundo sentido humano. En «Moscas», Eimbcke ha querido explorar temas sociales, haciendo eco de su experiencia en el neorrealismo italiano, y en este proceso, admite haber buscado una evolución personal como cineasta, aludiendo a su necesidad de madurar en su enfoque cinematográfico.

El modelo de rodaje que Eimbcke implementó en «Moscas» fue altamente colaborativo y basado en la realidad. Gracias a la fotógrafa María Secco, se propuso una estética que permitía captar la vida real en las calles de Ciudad de México. Eimbcke destaca la belleza de los elementos que se encuentran en el entorno sin intervención, lo que añade autenticidad a la película. La decisión de filmar con un equipo pequeño y de permitir que la vida cotidiana transcurriera en segundo plano refleja una elección deliberada en favor de la espontaneidad y el realismo, desafiando las convenciones del cine de Hollywood y los modelos de producción tradicionales.

Junto a esta reflexión sobre la producción, Eimbcke comparte su expectativa sobre cómo el humor puede entrelazarse con la tristeza y el duelo. Inspirado por el trabajo del cineasta chileno Pedro Peirano, el director busca crear una atmósfera en la que el público pueda reír y sentir tristeza al mismo tiempo, generando una conexión emocional más profunda. En «Moscas», esa amalgama de emociones se convierte en un hilo conductor que trasciende fronteras culturales y podría resonar tanto en el público mexicano como en el chileno. Esta idea de compartir experiencias comunitarias en torno al cine es esencial para Eimbcke, quien ve en la sala de proyección un espacio de encuentro y reflexión.

Finalmente, el uso del blanco y negro en «Moscas» no es solo una preferencia estética, sino que también representa una forma de interpretar la realidad a través de una lente más pura y emocional. Eimbcke explica cómo esta elección visual ayuda a evocar la infancia y a resaltar la geometría en la narración. Además, el director revela que el contraste entre el mundo real y el mundo de los videojuegos en la película sería imposible de expresar en color, lo que refuerza su convicción sobre la importancia de la presencia visual al contar historias. Con el estreno de «Moscas», Eimbcke invita al público a sumergirse en la sala, a compartir una experiencia cinematográfica única y a celebrar la conexión que solo el cine puede crear.

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