En el verano de 1995, La Cisterna vibraba con la música de un grupo de jóvenes que exploraban los matices de la existencia a través de extensas y complejas composiciones. Este cuadro efervescente se vio enriquecido por la iniciativa “Escuelas de Rock”, impulsada por Claudio Narea en la comuna de El Bosque. Los participantes, entre los que se encontraba nuestra banda, buscaban no solo aprender sobre música, sino también sobre letras que resuenen con la profundidad del arte. Fue en estos talleres, particularmente en la clase de lírica que impartió un emergente poeta y cantautor, Mauricio Redolés, donde un cambio trascendental se asomaba en el horizonte musical de los asistentes.
Redolés, junto a su hijo Sebastián, iluminó la sala con su análisis de las letras de diversas bandas. En un gesto inesperado, sacó una hoja de papel y, sin la compañía de música, presentó su poema titulado «¿Quién Mató a Gaete?». Con cada recitado, la rítmica de sus palabras cautivó a los jóvenes talentos, quienes en su mayoría apenas comenzaban a explorar el significado de la lírica en la música. En aquel instante, el nombre de Gaete emergió del olvido, revelando no solo un trágico relato sobre su muerte, sino también un reflejo de la angustia y la identidad de una generación atrapada entre promesas rotas y una dura realidad.
El poema que se convirtió en canción al año siguiente, en el álbum «¿Quién mató a Gaete?», ahora es el núcleo de «¿Quién mató a Gaete?, Mauricio Redolés», un reciente libro del autor Cristofer Rodríguez que explora la esencia de esta obra emblemática. Este libro no solo celebra el legado del artista, sino que también sirve como un testimonio de un periodo tumultuoso en Chile, marcado por la decepción y la lucha por la justicia social. Rodríguez, con su aguda pluma, desmenuza el contexto histórico y cultural que dio vida a la canción, tejiendo un relato que conecta la música con los eventos de una época compleja y desgarradora.
La narrativa de Rodríguez no se limita a una mera revisión histórica, sino que también ofrece un análisis profundo de las influencias literarias y musicales que moldearon a Redolés. A través de sus páginas, se revela cómo la crítica social y la búsqueda de un lenguaje auténtico emergieron a partir de la figura de Gaete, un símbolo de los que vivieron en las sombras de una sociedad desigual. Con un enfoque que desmenuza la crítica a la Transición chilena, el libro se convierte en un espejo que refleja las frustraciones y las esperanzas de una generación que buscaba su voz en un mundo en transformación.
Cristofer Rodríguez, al examinar tan minuciosamente la obra de Redolés y su relato sobre Gaete, destaca la capacidad del artista para comunicar mensajes complejos de forma accesible y conmovedora. Su interés por un lenguaje vivo y subversivo resuena en cada verso, estableciendo un contraste con las letras de las bandas emergentes de la época, que a menudo caían en la monotonía y la falta de originalidad. Como bien se señaló en aquella crítica de verano del 95, después de «¿Quién Mató a Gaete?», una nueva vara de creatividad había sido establecida, invitando a los compositores a elevar su búsqueda artística y a desafiar las convenciones establecidas.








