A más de medio siglo desde que Chile y Vietnam establecieron relaciones diplomáticas, el vínculo entre ambos países se ha consolidado en un panorama internacional complejo y cambiante. El 25 de marzo de 1971, Chile decidió forjar lazos con Vietnam en un contexto marcado por la Guerra Fría y la lucha por la independencia del país asiático. Esta decisión, vista como un hito clave en la política exterior chilena, ayudó a sentar las bases de una relación que actualmente se basa en la confianza política, el intercambio comercial y un objetivo compartido de integración global. Según el embajador de Vietnam en Chile, Nguyễn Việt Cường, este gesto inicial simbolizó una clara opción por una diplomacia que respeta el derecho de autodeterminación de los pueblos, estableciendo un precedente para la colaboración entre ambas naciones.
El respeto mutuo y la no injerencia en los asuntos internos han sido pilares fundamentales de la relación Chile-Vietnam a lo largo de estos 55 años. Este enfoque ha permitido una cooperación política y económica que se ha manifestado en importantes acuerdos, como el Tratado de Libre Comercio que rige desde 2014. Recientemente, la visita del presidente vietnamita Luong Cuong a Chile, la primera en 15 años, ha reavivado el interés por fortalecer aún más estos lazos bilaterales. Nguyễn Việt Cường destaca que esta visita refleja la madurez y la solidez de la relación, resaltando su disposición a avanzar hacia nuevas etapas de colaboración tanto política como económica.
El intercambio comercial entre Chile y Vietnam ha crecido considerablemente, alcanzando cerca de 1.800 millones de dólares. Sin embargo, las estadísticas aún están lejos de reflejar el verdadero potencial de ambos países, según el embajador. Pese a las dificultades que presentan la distancia geográfica y el limitado conocimiento entre las pequeñas y medianas empresas, existe una clara complementariedad económica. Chile se ha consolidado como un proveedor clave de minerales como el cobre y el litio, esenciales para las industrias sostenibles, mientras que Vietnam se ha posicionado como un centro industrial y tecnológico en Asia. Los productos chilenos, como cerezas y salmón, ya son parte de la vida cotidiana en las grandes ciudades vietnamitas, acortando simbólicamente la distancia entre ambas naciones.
La relación entre Chile y Vietnam va más allá de los intereses económicos, revelando una coincidencia estratégica en torno a la apertura y la integración global. Ambos países comparten la creencia de que el desarrollo sostenible se logra mediante la conexión con el mundo, sin sacrificar su identidad y soberanía. Mientras Chile ha firmado más de 30 tratados de libre comercio, Vietnam cuenta con más de 17, lo que les permite diversificar sus socios comerciales en un contexto internacional donde resuenan los ecos del proteccionismo. Esta sinergia fortalece la capacidad de ambos países para enfrentar desafíos globales al tiempo que se apoyan mutuamente en la búsqueda de un futuro más sostenible.
En un mundo marcado por la incertidumbre geopolítica, el vínculo entre Chile y Vietnam se presenta como un brillante ejemplo de cooperación y compromiso con el comercio multilateral. El embajador Nguyễn Việt Cường resalta que lo importante no son solo las declaraciones, sino las acciones concretas que demuestran la voluntad de trabajar juntos. Al mirar hacia el futuro, ambos países celebrarán 55 años de diplomacia y respeto mutuo, y el embajador se muestra optimista acerca de lo que aún está por venir: «Las páginas más significativas de la amistad entre Vietnam y Chile aún están por escribirse», pronostica, invitando a ambos pueblos a continuar el camino de colaboración y crecimiento compartido.








