Pelao Vade no tiene cáncer
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Rojas Vade, el constituyente que mintió sobre su cáncer

El nombre de Rodrigo Rojas Vade, de 37 años, comenzó a hacerse conocido en las revueltas de Chile de octubre de 2019. Su cabeza rasurada, sin cejas, el catéter para quimioterapia expuesto en su torso desnudo y los carteles donde pedía “Salud digna para Chile” durante los enfrentamientos con la policía le fueron dando notoriedad a su discurso en pleno apogeo de la crisis política y social del país, donde miles de personas colmaban la Plaza Italia de Santiago para exigir al gobierno de Sebastián Piñera el fin a la desigualdad.

Ese fue el inicio. Luego vinieron las fotografías en redes sociales desde un hospital, entrevistas y hasta un blog llamado Cáncer sin filtro —ahora cerrado— donde abordaba su lucha contra una leucemia linfocítica aguda y las deudas que le dejaron los tratamientos. Su imagen se elevó rápidamente y el 16 de mayo de 2021 fue elegido como uno de los 155 integrantes de la Convención Constitucional, organismo encargado de redactar la nueva carta magna para Chile. Sin embargo, el supuesto cáncer de Rojas, quien luego fue elegido como uno de los siete vicepresidentes de la Convención, nunca fue tal.

La situación salió a la luz luego de una extensa investigación del diario La Tercera, publicada el sábado 5 de septiembre, en la que “Pelao Vade”, como también se le conoce, admitió que nunca tuvo cáncer. “Siento que me tengo que retirar. No tengo nada más que hacer en la Convención”, afirmó. Posteriormente, a través de un video en su cuenta de Instagram dijo: “Cometí un error, un terriblemente error, no fui honesto ni con ustedes ni con mi familia, ni con nadie. Mentí sobre mi diagnóstico, no tengo cáncer, tengo un diagnóstico que todavía me cuesta mucho trabajo reconocer. Lo oculté para no enfrentarme al estigma social”, dijo sin dar detalles de qué enfermedad se trataba.

¿Cuál fue su explicación?

En las declaraciones que el diario santiaguino incluye en su investigación de 3.500 palabras, Rojas da más explicaciones: “Cuando tenía 29 años, me notificaron que padecía de una enfermedad discriminada en este país, en ese momento se me cayó el mundo, pensé que mis seres queridos me iban a rechazar, sentí mucha vergüenza y dolor por el daño que podría traerles a ellos una noticia que en ese tiempo era muy mal vista. Desde mi inmadurez y la vida difícil que he tenido, no fui capaz de afrentar esto con honestidad y decir la verdad de mi diagnóstico, diciendo que mi enfermedad era cáncer y no la enfermedad que realmente tengo hasta el día de hoy. Hoy quiero ser honesto, transparente y hacerme cargo de las consecuencias”.

Preguntado por qué dijo que tenía cáncer, Rojas explicó que esa enfermedad “es la que más se parece en cuanto a gastos, a cómo se comporta” a la que él dice padecer. También aseguró que ha sido un paciente hospitalario y que “quizás lo siga siendo”.

El escándalo tuvo eco en varios sectores del país austral, desde acusaciones por fraude electoral hasta votantes que declararon empatía con su historia y la reacción de pacientes oncológicos y sus familias. “La mentira de Pelao Vade no tiene justificación. El cáncer no tiene colores políticos, no le interesa de qué familia vengas. Duele, daña, mata, te endeuda”, señalaron desde la Corporación Valientes de mujeres con cáncer.

Desde el inicio de la revuelta social, Rojas Vade había contado la misma historia, pero con matices: un exoperario de la aerolínea Latam que cayó hospitalizado en Chile, pero que comenzó a viajar a España con pasajes rebajados por su trabajo para realizarse un tratamiento en estudio para su tipo de cáncer. “Lo que siempre le digo a mi doctor del ensayo clínico es que yo creo que el tratamiento funcionó”, le comentó Rojas a La Tercera en la última entrevista pública que ha dado.

Tras la victoria del “Apruebo” en el plebiscito de octubre de 2020 —donde se les consultó a los chilenos si querían una nueva Constitución—, Rojas comenzó su trabajo político y fue uno de los fundadores de La Lista del Pueblo, el grupo de independientes de izquierda que irrumpió en las elecciones de constituyentes en mayo de 2021 con amplio respaldo ciudadano. Pero el conflicto no terminó ahí: a la hora de realizar su declaración de intereses y patrimonio, Rojas aseguró tener una deuda con un banco equivalente a unos US$ 35.000 “por financiamiento de tratamiento quimioterapéutico contra el cáncer”.

Hasta ahora su situación sigue en terreno pantanoso. La Convención Constitucional aún no tiene definido un reglamento ni protocolo a seguir en estos casos. Si bien Rojas Vade ya presentó su renuncia al cargo de vicepresidente, su salida de esa posición no se ha oficializado y él sigue siendo un constituyente. En el Palacio Pereira en Santiago, sede del cuerpo, no hay claridad de lo que sucederá hasta que la propia Comisión de Ética concluya y apruebe el borrador en el que han venido trabajado en los últimos días.

La Convención tiene plazo hasta julio de 2022 para presentar su propuesta de nueva Constitución y someterla a un nuevo plebiscito. En tanto, la presidenta del organismo, Elisa Loncón, señaló que esperan resolver lo antes posible la situación de Rojas Vade.

César Solis
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