La tragedia en la División El Teniente de Codelco ha conmocionado a Chile tras la confirmación del hallazgo del sexto trabajador fallecido el 3 de agosto. Este siniestro, resultado de un sismo de 4.2° y asociado a las condiciones de trabajo en la mina, ha evidenciado la precaria situación de los nueve trabajadores subcontratados involucrados. A raíz del incidente, las familias de los mineros y la comunidad laboral han alzado la voz para cuestionar la gestión de seguridad en Codelco, exigiendo una respuesta clara respecto a la responsabilidad del estado y la empresa en la muerte de estos hombres.
Los seis trabajadores, identificados como Paulo Marín, Gonzalo Núñez, Álex Araya, Carlos Arancibia, Jean Miranda y Moisés Pavez, eran todos subcontratados y la crítica hacia Codelco ha sido contundente. Desde el Sindicato Chuquicamata se denuncian condiciones laborales inaceptables y una «negligencia criminal» que coloca las exigencias de producción por encima de la seguridad de sus empleados. La declaración emitida desde la Fundación Sol señala que estas tragedias son producto de años de ignorar las denuncias de los trabajadores respecto a la falta de medidas de seguridad efectivas.
Bajo la gestión de Máximo Pacheco, Codelco ha adoptado un modelo de subcontratación que ha sido ampliamente criticado por los sindicatos y expertos en temas de seguridad laboral. Estos argumentan que este enfoque no solo precariza las condiciones de trabajo, sino que también diluye la responsabilidad en caso de accidentes, dejando a los subcontratados expuestos a situaciones peligrosas sin el respaldo necesario. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha puesto en relieve estos peligros, señalando que la tercerización sin un control adecuado puede violar derechos fundamentales de los trabajadores en sectores de alto riesgo como la minería.
Los problemas de seguridad en la minería no son exclusivos de Codelco; la industria salmonera en la Patagonia chilena ha visto un aumento en las muertes laborales debido a prácticas similares de subcontratación. Con un récord de 83 muertes laborales en solo 12 años, los trabajadores subcontratados, como los buzos que deben realizar inmersiones extremas sin la debida capacitación, enfrentan un riesgo mortal diario. A pesar de las advertencias sobre la utilización del peligroso método de «buceo yo-yo», las empresas continúan priorizando los costos sobre la seguridad de los trabajadores.
La tragedia en El Teniente ha desatado no solo un clamor por justicia por la muerte de los seis trabajadores, sino también una presión creciente para que se modifique el modelo de subcontratación en Chile. La OIT ha instado al gobierno a implementar su Recomendación Nº 198, que busca garantizar la igualdad de condiciones laborales entre empleados subcontratados y directos. Mientras la sociedad exige que no se repitan tragedias como esta, los ecos de las demandas de los trabajadores resuenan con fuerza: «Basta de exponer nuestras vidas».



