La magistrada Luz Mónica Arancibia, a cargo del Juzgado de Garantía de Temuco, ha tomado la decisión de negar la solicitud del Machi Celestino Córdova Tránsito para conmemorar el We Tripantu en el ngillatuwe del Centro de Estudio y Trabajo (CET) de Vilcún, donde se encuentra cumpliendo condena. Esta resolución se dio a conocer en una audiencia reciente, donde la defensa del Machi había presentado una cautela de garantías con el objetivo de asegurar el derecho del Machi a celebrar esta importante ceremonia cultural, fundamental para la cosmovisión mapuche. Sin embargo, la magistrada argumentó que el Machi cuenta con permisos de salida, lo que se consideró suficiente para la realización de la ceremonia, un argumento que ha sido criticado por la comunidad mapuche como insuficiente y descontextualizado.
Cristina Romo, vocera del Machi Celestino, expresó su preocupación tras la decisión judicial, señalando que con esta negativa se vulneran los derechos fundamentales de su representado y se ignora la importancia espiritual de la celebración del We Tripantu. «Recurrimos a los tribunales de justicia ante la negativa que realizó Gendarmería para poder ejercer nuestro derecho a la libertad de culto mapuche», afirmó Romo, remarcando que la postura judicial refleja una falta de comprensión de las prácticas culturales ancestrales. Esta situación ha avivado el debate sobre la gestión de los derechos culturales y religiosos de los pueblos indígenas en Chile.
El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) se presentó en la audiencia para respaldar los argumentos de la defensa, destacando el grave deterioro del sitio ceremonial de Vilcún y la importancia de restaurar y conservar sus espacios sagrados. Según un informe del INDH, el lugar ha sufrido intervenciones y deterioros que afectan su condición como sitio ceremonial, lo que va en contra de la práctica de rituales sagrados por parte del Machi y su comunidad. A pesar de las evidencias presentadas, la magistrada no tomó en cuenta los argumentos del INDH, lo que ha generado indignación entre los defensores de los derechos mapuche.
Además, la vocera del Machi, en su intervención, cuestionó la diferencia de trato que reciben las prácticas religiosas de los pueblos indígenas en comparación con aquellas de las tradiciones mayoritarias, como la católica y la evangélica. «¿Cómo es posible que el derecho a la libertad de culto mapuche no se esté garantizando en las distintas cárceles, pero que sí se garantice a los evangélicos y católicos poder realizarlos sin mayores trabas?», se preguntó Romo, evidenciando una posible discriminación por parte del Estado hacia los pueblos originarios.
La decisión del tribunal, que aún está a la espera de una sentencia definitiva, ha generado un contexto de incertidumbre e inquietud entre las comunidades mapuche y sus representantes, quienes ven esta acción judicial como un revés significativo para el ejercicio de sus derechos culturales. La defensa del Machi, junto con diversos organismos y defensores de derechos humanos, continúa abogando por el reconocimiento de la espiritualidad mapuche y el derecho a llevar a cabo sus ceremonias en las condiciones que culturalmente requieren, subrayando la profunda conexión entre el Machi, su comunidad y el ngillatuwe.



